La magia de las peonzas

La magia de las peonzas

En la actualidad la tecnología tiene un papel muy importante en las vidas de los más pequeños. Parece que queda muy lejos la imagen de niños y niñas jugando en el patio del colegio con canicas, yoyós o peonzas. Pero bien pensado, aún hay esperanza para estos juegos tradicionales, ya que cada vez más niños y niñas recuperan los juguetes de toda la vida e intentan hacer trucos imposibles que dejan a los presentes con la boca abierta.

El ejemplo más claro lo encontramos con las peonzas, porque ¿quién no ha visto a un niño practicar con este juguete? Y es que ahora conseguir que la peonza baile o lograr trucos fascinantes con ella es más fácil que nunca. Gracias a internet, especialistas del mundo de la peonza cuelgan vídeos de tutoriales donde explican paso a paso trucos y consejos para que cualquiera pueda aprender a hacer virguerías con este juguete milenario.

 

 

Hay tutoriales de todo tipo y para toda clase de jugadores: desde aquel que es primerizo en el mundo de la peonza y no sabe ni cómo enrollar correctamente el hilo, hasta el que ya tiene un nivel avanzado en el tema y quiere convertirse en un experto total. De hecho, un grupo de amigos con un nivel avanzado puede hasta aprender coreografías completamente sincronizadas, increíble ¿verdad?

 

 

El mundo de la peonza se ha hecho muy grande y ha ido evolucionando a lo largo de los años ya que hay infinidad de modelos de peonzas; para usuarios avanzados, sencillas para novatos, con luces led, con aro contrapeso, etc. Hay distintos tipos de peonzas, ya sea para principiantes o para expertos. Unas son más fáciles de manejar y otras necesitan de un conocimiento más amplio para utilizarlas. Saber qué peonza escoger es ideal a la hora de hacer trucos, ya que si sabes manejarla y te sientes cómodo con ella los trucos salen más fácilmente y las virguerías serán más fáciles de dominar.

La peonza existe desde aproximadamente el 4.000 A.C. Griegos, romanos, incluso los famosos filósofos Platón y Aristóteles han jugado con ella, pero quién les iba a decir que este juguete acabaría dando tanto de sí. ¿Os imagináis a Aristóteles hablando de la lógica y la ética mientras hace el truco del columpio?

 

 

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