El tiempo de obligación vs. El tiempo de ocio en los niños

El tiempo de obligación vs. El tiempo de ocio en los niños

La infancia es una etapa preciosa, pero a la vez llena de retos, aprendizaje, actividades y experiencias. Por ello es también un período muy exigente para los niños y niñas que han de enfrentarse y aprender el funcionamiento de “la vida”. Ahí es nada.

Por ello es muy importante equilibrar adecuadamente el tiempo de “obligación” que han de dedicar a actividades como ir al colegio, estudiar, hacer sus tareas y llevar a cabo sus responsabilidades, con el tiempo de “devoción” o de ocio. Es fundamental no imponer demasiadas tareas a los pequeños y respetar el tiempo de diversión, descanso, expansión, esparcimiento, de practicar deportes, de disfrutar al aire libre, de desarrollarse artísticamente, de momentos de jugar en familia o con sus amigos, de socializar.

Es aconsejable no sobrecargar la agenda diaria de los pequeños con multitud de clases extraescolares. La formación de su carácter, el refuerzo de su seguridad y su personalidad, la inteligencia social y los lazos afectivos, aprender el respeto a la naturaleza y el medio ambiente, el desarrollo de valores como la justicia… Muchos de estos aspectos se forman durante el juego, durante los momentos en los que se comparte con padres, hermanos y amigos.

Hay que encontrar ese equilibrio perfecto entre obligaciones y ocio para que puedan tener tiempo sin saturarles, y por supuesto no olvidar nunca la importancia del juego para que se desarrollen como seres humanos en todas sus facetas.

Las actividades de ocio más positivas a las que podemos invitar a nuestros pequeños son, entre otras, el fomento de la lectura, aprender a amar la naturaleza y los animales, el desarrollo artístico del individuo (música, danza, pintura…), el desarrollo de habilidades psicomotrices, manualidades, deportes, juegos de construcción, etc.

Además, hoy en día las tecnologías, la televisión y los videojuegos tienen un papel muy importante en nuestras vidas. Es recomendable que no se conviertan en la única alternativa de ocio o que no se sobrepasen las horas recomendadas frente a la pantalla. Se recomienda que los niños no consuman más de una hora diaria viendo la televisión. Además es bueno no encender el televisor durante las comidas en familia, para fomentar el diálogo y la relación entre sus miembros. Lo mismo ocurre con las videoconsolas; es mejor no jugar demasiado rato, y hay que evitar que lo hagan justo antes de irse a dormir, pues puede afectar a la calidad del sueño y el descanso.

tablet

Del mismo modo, con los móviles y tablets, debemos controlar cuándo y cómo lo usan, utilizar los sistemas de protección para niños, y revisar las aplicaciones antes de descargarlas. Es interesante evitar el sedentarismo. Por ello podríamos establecer como tiempo límite frente a cualquier pantalla, entre 1 y 2 horas al día (en niños de más de 2 años).

A veces, debido al acelerado ritmo de vida que tenemos, puede ser difícil dedicar ese tiempo libre a actividades en común. Sin embargo, hay que ser conscientes de los innumerables beneficios que tiene tanto para los padres como para los hijos aprovechar adecuadamente estos tiempos de ocio y relax conjuntamente. Porque los niños de hoy son los adultos de mañana y cuando sean mayores nos lo agradecerán, sin duda.

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