¿Por qué les gusta a los niños jugar a las casitas?

¿Por qué les gusta a los niños jugar a las casitas?

A todos los niños y niñas les encanta jugar a las casitas. Inventar rincones secretos en los que no pueden entrar los mayores y son su lugar privado. Crear una habitación oculta entre dos muebles, creer que son una tribu india en su tipi hecho con sábanas viejas, o tener su pequeño saloncito para tomar el café con las muñecas.

Por no hablar de esas películas en las que vemos a unos pequeños afortunados que poseen una casa de madera en un árbol, en la que tienen montado una especie de cuartel de operaciones con sus amigos-comando en el que organizan un montón de aventuras. ¡Son la envidia de todos los que solo pueden soñar con tener algo así!

Seguro que con estas palabras estás rememorando tu propia infancia, ¿a que sí? Y es que este objetivo de tener nuestra propia casita es un deseo universal de todos los niños que perdura a través del tiempo y se experimenta en los niños de todas las generaciones.

Esta sensación de querer tener su rincón privado comienza entorno a los 4 años y avanza hasta los 12 o 13, aunque depende mucho de la madurez emocional del menor. Durante este periodo, han aprendido multitud de cosas sobre sí mismos, sobre su entorno y sobre sus semejantes, y sienten la imperiosa necesidad de experimentar por sí mismos cómo son capaces de gestionar su propio mundo con todas estas herramientas que han ido adquiriendo.

Ventana

Es lo que hace tan importante esta etapa y, por eso, los mayores tenemos que respetar estos espacios. Los niños están comenzando a volverse más independientes. Eso no quiere decir que nos quieran menos o que ya no nos necesiten tanto, simplemente precisan experimentar su propio mundo y forjar su personalidad, ver cómo encajan todas las piezas de su vida y  ver qué sucede más allá de la protección y salvaguarda de los padres. Es un sentimiento normal y perfectamente sano, y por supuesto siguen necesitando tu apoyo.

Además, debemos reflexionar y darnos cuenta de que si todos recordamos esa época en la que construíamos nuestro propio refugio o casita, y se despiertan en nuestra mente recuerdos positivos, emocionantes y divertidos, es lógico pensar que disfrutábamos enormemente de estos momentos. ¿Por qué tendríamos entonces que limitar a nuestros pequeños?

Puerta

Los beneficios que obtienen de jugar a las casitas son tan importantes como estos:

  • Refuerzan su autoconfianza.
  • Fomentan la madurez.
  • Aprenden a ser más independientes y tomar sus propias decisiones.
  • Forjan su personalidad y definen sus gustos.
  • Mejoran sus habilidades sociales (pues muchas veces invitan a sus semejantes a estos espacios).
  • Liberan estrés.
  • Aprenden que estar solos es algo positivo.
  • Se divierten por sí mismos.
  • Fomentan su creatividad e imaginación.
  • Se sienten seguros y protegidos.

 

Además aprenden a cuidar, mantener y proteger su espacio, lo cual podrán trasladar también al hogar real.

¡Sorprende a tus hijos con una casita de ensueño!

 

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