Cocinar en familia

Cocinar en familia

Cocinar todos juntos en familia es uno de los juegos más maravillosos y divertidos que podemos experimentar con nuestros hijos, sobrinos o nietos. Y es que se trata de una de esas actividades que resulta extremadamente divertida para los niños, ya que pueden utilizar las manos, mancharse —esto siempre les encanta— y experimentar sensaciones con todos los sentidos. Además, se trata de una actividad de profundo aprendizaje, ahora veremos por qué.

  • Los niños comprenden la importancia de ser responsables y colaborar en las tareas domésticas.
  • Comienzan a tomar conciencia de dónde vienen los alimentos, sus propiedades nutricionales y la importancia de comer de todo y tener una dieta sana y equilibrada.
  • Aprenden a tener paciencia, ya que para elaborar algunos platos necesitan esperar un tiempo de cocción o de horneado.
  • Ven cómo se transforman los alimentos desde que salen de la nevera hasta se presentan en el plato, mientras se elabora la receta en cuestión. Además aprenden lo que hace a un alimento salado o dulce y las diferentes texturas y sabores.
  • Refuerza su autoestima al ver el resultado de la receta en la que han participado activamente, saboreando lo bien que ha quedado.
  • Se fomenta el trabajo en equipo, si asignamos a cada uno una tarea. Por ejemplo, uno pela, otro echa los ingredientes, otro bate o amasa, etc. El respeto por lo que está haciendo cada compañero de cocina, la paciencia y la colaboración se trabajan muy bien en esta actividad.
  • Aprenden a contar y a medir. Tres tacitas de harina, o 150 gramos de sal, así irán conociendo unidades de medida y cantidades.
  • Además, en la cocina, pueden participar a cualquier edad, asignando las tareas más sencillas a los más pequeños y las que son un poco más complejas a los más mayores. Participamos todos y disfrutamos de un valiosísimo tiempo juntos.
  • Impulsa la comunicación de hijos a padres, de padres a hijos y entre los hermanos. También favorece el desarrollo del lenguaje, al ir aprendiendo cómo se llaman los ingredientes, los utensilios, los colores, etc. Es importante irles preguntando el nombre de esto o lo otro, para ir fijando los conceptos.

Siempre es importante estar atentos mientras cocinamos con niños, sobre todo usando utensilios como cuchillos o la batidora, para evitar accidentes, pero con vigilancia y precaución todo es posible. Y es importante establecer algunas rutinas de limpieza como lavarse las manos antes de comenzar a cocinar o ir fregando los cacharros para no almacenar utensilios sucios. También podemos proporcionarles sus propios kits de cocineros, que incluyan delantal y gorro para que se sientan como verdaderos profesionales, o el escenario del juego sea aún más realista, y ya de paso evitamos que se ensucien la ropa demasiado.

Mi Cocina Pequeño Chef Cook’Home

 

Para que comencéis a animaros a cocinar con los peques de la casa, os dejamos una sencilla receta, en la que como ya hemos comentado en puntos anteriores, podemos repartir las tareas en función de las edades, motivación y destreza de cada uno de los miembros.

 

Piruletas de frutas con chocolate

INGREDIENTES (para 4 personas):
1 plátano
2 kiwis
4 fresas
1 mandarina
1 manzana
Palitos de brocheta
Chocolate de fondue

PREPARACIÓN:

Uno de los participantes en la elaboración del plato puede ir pelando la fruta, otro (el más pequeño, ya que se trata de una tarea sencilla) puede ir lavando aquellas que no necesitan ser peladas (como las fresas) y otro (o varios) pueden ir cortando la fruta en cuadraditos.

Es interesante invitar a los niños a que corten la fruta y la agrupen, los trozos de kiwi juntos en un plato, los de manzana en otro y así con cada una. De esta forma podremos ir comentándoles los diferentes colores, y podemos ir explicando las propiedades de cada una de las frutas, como por ejemplo:

El plátano es una fruta que da mucha energía al cuerpo, por eso es bueno comerla cuando vamos a hacer ejercicio físico para evitar calambres. Además tiene minerales muy importantes para el organismo, y es la más rica en potasio y magnesio.

Si os fijáis, el kiwi tiene un sabor ácido, tiene mucha vitamina C que nos ayudará a superar los catarros en invierno. También posee mucha fibra y esto ayudará a que vayamos al baño con regularidad.

Las fresas son riquísimas, tienen un color rojo intenso que indica que también tienen vitamina C, y son buenas para la piel y para los huesos.

Las mandarinas son más pequeñas que las naranjas (podemos enseñarles una naranja y comparar sus tamaños). Tienen muchas vitaminas y ayudan a reforzar las defensas de nuestro cuerpo.

La manzana es buena para el cerebro porque tiene fósforo y también nos ayuda a tener los dientes fuertes y sanos.

Cada uno cogerá un palito de brocheta e irá introduciendo los trozos por colores, de modo que queden todas las piruletas iguales, así fomentaremos que los niños estén pendientes de introducir el color que corresponde.

Por último, y para darle un toque dulce, pondremos en un cacito el chocolate especial para fondue, y les invitaremos a introducir la parte superior de la piruleta, pero solo un poco.

Esta es una fantástica actividad para desarrollar todos juntos en familia y compartir un buen rato. ¿Os animáis?

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